Soy aficionado a la recreación
histórica y participo en eventos que abarcan desde la época
céltico-romana hasta la edad moderna. Y siempre he intentado
ataviarme lo mas correctamente posible, para lo cual he investigado
bastante y con la suerte de tener un historiador en mi familia.
Esto viene a cuento por las “normas
de vestimenta” que he leído en la pagina de “Manzanares
medieval”.
Sin poner en duda los conocimientos de
aquellos que han colaborado en la creación del evento y de la
página, discrepo en los puntos 16 y 17 de dichas normas, no por lo
que ponen, si no por el mensaje implícito que llevan.
”16.- En los siglos XIII, XIV y
XV, aún no se habían partido los trajes en parte superior e
inferior. Todos eran de una pieza, que en los hombres llegaba hasta
debajo de la rodilla (sayos) y en las mujeres iban del cuello a los
pies.
17.- Aconsejamos no copiar trajes “medievaloides”
de películas sin rigor o páginas comerciales de fantasía (magia,
espada y brujería).
Estos puntos parecen estar pensados para “uniformar”
a los participantes. Pero vamos a mostrar las discrepancias:
Trajes partidos. No, los trajes no se “partieron
en los siglos XII, XIV y XV. Se partieron mucho antes. La
indumentaria celta, prerromana, ya era de dos partes, especialmente
entre aquellos que se dedicaban a la guerra y a los trabajos
agrícolas, pues llevar una prenda superior que alcanzara por debajo
de la rodilla era un engorro y dificultaba los movimientos. Las
mujeres, normalmente, se pasarían la falda por entre las piernas y
la atarían a la cintura, con un cinturón o una cuerda, quedando
como bombachos. Los sayos fueron una variación del “sagun”, capa
usada por los romanos, a la cual se le añadieron mangas, y era una
prenda de abrigo, no de uso cotidiano. De aquí el refrán: “Hasta
el 40 de Mayo, no te quites el sayo”.
Trajes “medievaloides”. A ver. La
imagen popular del caballero con su armadura y/o su cota de malla,
con su sobrevesta blasonada con un escudo nobiliario es muy bonita
pero no era tan común, pues únicamente vestían así las ordenes de
caballería y algunos soldados cuyo patrón tuviera dinero suficiente
para pagarlo. Tampoco, como dicen, debemos hacer caso a películas de
fantasía. Pero mirémoslo bien.
El tipo de armadura que una persona utilizaba estaba directamente relacionado con su poder adquisitivo. Muchos, no todos, de los mencionados
(ordenes y soldadesca) unicamente recibían la sobrevesta con el
blasón, el resto del equipo tenían que “agenciárselo” por si
mismos, ya fuera por herencia, pagándolo, robándolo, como botín o
expoliando a prisioneros o cadáveres tras las batallas. Lo mismo tenían que hacer los soldados
que no pertenecían a estos grupos y los mercenarios.
La armadura mas utilizada en esta época
era la cota de malla, ya que no era excesivamente cara y, además era
fácil de expoliar y compartir por trozos. Mas o menos igual de caras, pero mas fáciles de fabricar, y por tanto mas variadas,
eran las corazas de cuero, ya fuera duro o ligero, completa, en
láminas o en escamas, Y las mas caras, las armaduras metálicas de placas, muy
codiciadas aunque fueran por partes. Pero estas últimas no empezaron a usarse hasta el siglo XV (último del margen temporal que tratamos) y solo gente muy rica podía permitirselas, de hecho, la soldadesca que conseguía hacerse con alguna parte de estas, prefería venderla que usarla.
Lo normal en un ejercito, era ver
combinaciones de estos tres tipos de armaduras sobre un “gambesón”
(prenda acolchada para soportar mejor la armadura) que era la única
protección para los mas pobres.
Cuando decidí crear este artículo
busqué, en la página de Manzanares Medieval las imágenes de los
participantes, y vi uno que... ¡Sorpresa! Ya no aparece. Era un
personaje que iba en procesión con los arqueros vistiendo pantalón,
cota de malla y coraza de cuero. Era uno de los pocos tachables de
“peliculero” ya que la mayoría parecian "uniformados" y el que mas destacaba. Pero entonces ¿que dirían de los que usaron estas
armaduras sitas en un castillo-museo de Copenague?:

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